La vivienda es un espacio cerrado y cubierto que se construye para que en él habiten las personas. Ofrece refugio, protección, proporciona intimidad, lugar para guardar las pertenencias, permite desarrollar actividades cotidianas. El derecho a una vivienda digna se considera uno de los derechos humanos fundamentales, ya que un hogar inapropiado atenta directamente contra la salud física y mental de sus ocupantes.
La accesibilidad física, la instalación de servicios básicos (como el agua potable, el gas, la electricidad y la calefacción) y la seguridad deben ser cuestiones esenciales del derecho a la vivienda. La vivienda ideal es diferente para cada persona, pero debe contar con unas instalaciones y dotaciones necesarias para la entrada y salida, el aseo personal, el reposo, la convivencia y la alimentación, que resultan esenciales para tener una vida saludable.
Por ello es prioritario conocer a la persona. Saber cómo es, cómo interactúa, cómo se desenvuelve y qué necesidades tiene. Los seres humanos somos diversos en su naturaleza biológica y psicológica, origen, etnia, género, clase social… La heterogeneidad es innata. Además, no solo somos diferentes unos de otros, sino que también en una misma persona varían sus capacidades en las distintas etapas de su vida. Así, la relación y el comportamiento con la vivienda es diferente de niño, de joven, de adulto o de anciano.
ACCESIBILIDAD
La accesibilidad toma especial relevancia y se debe considerar como característica fundamental en el diseño de la vivienda, siendo la cualidad para facilitar el acceso de cualquier persona, incluso aquellas que tengan limitaciones en la movilidad, a la comunicación o el entendimiento, puedan llegar a un lugar, objeto o servicio y puedan hacer uso de él.
Las viviendas accesibles son hogares en los que la mayoría de las personas realizan sus actividades cotidianas de la forma más segura y autónoma posible y les permite gozar de una calidad de vida óptima y saludable.
Todo ser humano debe ser capaz de desarrollar plácidamente su vida en su hogar. Por eso, aplicar la accesibilidad universal, el diseño, los avances tecnológicos deben ser las herramientas para que las viviendas se adapten al buen uso de todos, influyendo positivamente en la salud de los mismos.
Tradicionalmente se asocia la accesibilidad con la discapacidad y se considera que únicamente hay que tener en cuenta condiciones de accesibilidad en los hogares en los que habita una persona con discapacidad. Esto es un gran error. La accesibilidad en las viviendas no es un problema de unos pocos; por el contrario, nos afecta a todos. Tener en cuenta estas consideraciones para las personas con discapacidad tiene beneficios colaterales que mejoran la calidad de vida de todos los que habitan en el domicilio, y se estarán preparando los espacios para conseguir una vejez confortable, segura y autónoma. Si es posible el uso por y para personas con necesidades específicas, será más fácil para quienes no las tienen.
Evidentemente, cada proyecto y cliente es un mundo, sus necesidades y el contexto pueden ser determinantes a la hora de decidir factores de accesibilidad. En cualquier caso, desde osar arquitectura intentaremos que, siempre que sea posible, el diseño contega criterios de accesibilidad universal o permita futuras adaptaciones que consigan que sus inquilinos puedan vivir de forma adecuada. Por ejemplo, intentaremos siempre que sea posible:
- Favorecer una entrada y salida cómoda, si existe desnivel, éste podría salvarse con una rampa del 8-10% cuando fuese imperativo para sus inquilinos
- Las puertas de entrada y de paso principales tendrán unas dimensiones, peso y facilidad de apertura adecuadas. Siempre intentaremos que al menos un baño en planta baja disponga de un paso que permita el acceso a una silla de ruedas
- La elección de los materiales para suelo y paredes que eviten resbalones, reflejos y destellos y controlar el nivel de iluminación. Especial atención en los baños, donde existe mayor riesgo de sufrir resbalones y caídas por el ambiente húmedo.
Fuente: Siete llaves para un edificio, editado por el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España. ISBN: 978-84-09-16187-4


